1. Define el producto y la ubicación
Empieza con identificadores consistentes. En moda y calzado, el detalle de talla y color puede cambiar el diagnóstico. Una familia con muchas unidades puede tener pocas de las variantes que buscan los clientes.
También distingue inventario físico, reservado y disponible. Si una parte está comprometida o bloqueada, no debería entrar como stock libre al comparar acciones.
2. Examina la venta junto a la disponibilidad
Los días sin venta pueden significar falta de demanda, pero también falta de producto, errores de registro o problemas de exhibición. Revisa la disponibilidad histórica cuando exista y solicita contexto de tienda cuando los datos no alcancen.
Una referencia recién recibida necesita una interpretación distinta de otra que lleva meses en piso. El periodo de observación debe corresponder al ciclo del producto.
3. Comprueba qué viene en camino
Las órdenes abiertas y las entradas previstas pueden agravar un exceso o resolver una carencia. Antes de proponer un traslado, revisa si el destino recibirá producto pronto y si el origen necesitará conservar unidades para una actividad próxima.
Un ejemplo de por qué el total puede confundir
Supongamos que una cadena tiene 240 unidades de un morral y vendió 56 durante 28 días. El ritmo observado es de dos unidades diarias; la cobertura agregada es de 120 días.
Al bajar al detalle, Norte tiene 120 unidades y vendió siete; Centro tiene 20 y vendió 28; las otras tiendas reúnen 100 unidades y vendieron 21. La cobertura de Norte es de 480 días con ese promedio, mientras que la de Centro es de 20.
El ejemplo es sintético. Muestra dónde investigar, pero todavía no define una transferencia. Faltan variantes, costos, entradas futuras, capacidad y una expectativa de demanda relevante para cada ubicación.
4. Compara las alternativas con sus condiciones
Mantener y observar puede tener sentido cuando se aproxima una temporada y el inventario forma parte del plan.
Corregir exhibición requiere comprobar si el producto estuvo disponible para el cliente y si la ejecución explica la baja salida.
Revisar reposición puede reducir nuevas entradas, sujeto a contratos, órdenes y necesidades de surtido.
Redistribuir exige un destino viable, costos conocidos, cantidades justificadas y una operación que conserve disponibilidad en origen.
Una promoción necesita revisar descuento, costo, margen y horizonte. También sus posibles efectos sobre productos similares y ventas posteriores.
5. Deja por escrito qué aprobaste
La propuesta debe identificar producto, ubicaciones, cantidades o condiciones, responsable y periodo. Si esas condiciones cambian, conviene revisar de nuevo la decisión.
6. Sigue ejecución y resultado por separado
Primero comprueba si la acción ocurrió. Después revisa inventario, venta y margen durante el periodo acordado. Una mejora posterior puede coincidir con otras acciones o cambios de demanda; atribuirla requiere una comparación apropiada.
Una revisión práctica
Antes de aprobar, responde: ¿el stock es utilizable?, ¿la baja venta se observó con disponibilidad?, ¿qué entradas futuras existen?, ¿cuánto cuesta actuar?, ¿qué condición cambiaría la propuesta?, ¿cómo comprobaremos su ejecución?